La revolución del pago sin contacto: ¿qué destinos lideran la transición?

El efectivo cede terreno a los pagos sin contacto. Un nuevo índice revela qué ciudades están a la vanguardia de esta transformación, y el mapa del mundo está cambiando. ¿Qué significa esto para el viajero?

El auge del pago sin efectivo: un cambio global

Un estudio reciente, que analiza datos de organizaciones como el Banco de Compensación Internacional (BIS), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mapea los 50 mejores destinos para los pagos sin efectivo. El ranking, que considera la facilidad con la que se pueden realizar transacciones sin billetes, tiene en su horizonte los datos de 2026. Este análisis no solo mide la adopción de tarjetas, sino también la infraestructura de pagos, la aceptación de sistemas de pago sin contacto y la prevalencia de cajeros automáticos.

El panorama es diverso. Mientras que algunos centros urbanos abrazan las transacciones digitales con una velocidad asombrosa, otros aún dependen del efectivo. La tendencia, sin embargo, es clara: la comodidad y la eficiencia de los pagos sin contacto están ganando terreno a nivel mundial, pero la realidad local sigue siendo clave.

Seúl lidera el camino, con una frecuencia de transacciones con tarjeta online que supera las 800 veces al año, un contraste notable con las 395 de Alemania. En ciudades como Londres, Oslo y Copenhague, el tap-to-pay se ha convertido en una rutina diaria, desde el transporte público hasta las compras cotidianas. Nueva York también se alinea con esta tendencia, facilitando pagos en metro, taxis y comercios con un simple toque.

Pero no todo es digital. En ciudades como Praga, Roma, Atenas e Istambul, el efectivo sigue siendo el rey. Estos destinos, con una fuerte tradición local, prefieren las monedas y los billetes para transacciones pequeñas, mercados callejeros y establecimientos tradicionales. La disponibilidad de cajeros automáticos varía considerablemente; Tokio y Viena, por ejemplo, superan los 100 cajeros por cada 100.000 habitantes, mientras que en otros lugares, como Praga y Atenas, la infraestructura es más escasa.

Donde el efectivo sigue siendo esencial

Donde el efectivo sigue siendo esencial

Bangkok y Nueva Delhi ejemplifican este escenario. Bali y Zanzibar, destinos turísticos populares, también requieren que los viajeros tengan efectivo a mano. El Cairo, con el auge de las rutas aéreas egipcias, ha visto un aumento en la demanda de efectivo. Marrakech, con sus bulliciosos mercados, es un claro ejemplo de un lugar donde el efectivo es la forma de pago predominante. Los vendedores minoristas a menudo esperan pago en efectivo, y aunque los turistas pueden encontrar aceptación en zonas turísticas, las tasas de cambio pueden ser desfavorables.

Consejos para viajar con efectivo:

  1. Retira cantidades mayores de dinero en lugar de múltiples retiros pequeños.
  2. Ten en cuenta las tarifas de transacción extranjera.
  3. Planifica tus necesidades de efectivo para evitar cargos innecesarios.
  4. Lleva cambio pequeño para propinas y compras pequeñas.
  5. Considera llevar una tarjeta que ofrezca buenas tasas de cambio.

En cuanto a las propinas, la costumbre varía significativamente. Aunque los pagos sin contacto están en auge, las propinas a menudo se pagan en efectivo, ya sea por falta de opciones en los terminales o por costumbres locales. En Estados Unidos y Canadá, es habitual dejar alrededor del 20%, mientras que en España e Italia se deja una pequeña cantidad como muestra de agradecimiento. En Alemania, Austria y Suiza, se acostumbra dejar un 10% por un buen servicio. En Tailandia, Egipto y Dubai, se espera una propina de alrededor del 10%. En Japón, las propinas no son comunes y, a veces, se rechazan. En Corea del Sur, las propinas están incluidas en la cuenta, y en Singapur, los cargos adicionales son estándar.

Si bien los pagos sin contacto facilitan el viaje, mantener algo de efectivo a mano sigue siendo prudente. No todas las tiendas aceptan tarjetas, y en situaciones inesperadas, el efectivo puede ser la única opción. La flexibilidad es clave. En el mundo de los Viajes, la adaptación es la mejor herramienta. La evolución de los pagos no solo transforma la forma en que gastamos, sino que también redefine la experiencia de viajar. Y esta transformación, aunque gradual, está reconfigurando la economía global.