Kazajistán apuesta al juego cerca de paisajes virgenes
Kazajistán abre un nuevo
capítulo en su oferta turística permitiendo casinos en zonas especiales cercanas a atracciones naturales. La decisión, impulsada por el presidente Kassym-Jomart Tokayev, busca atraer a un tipo de turista diferente y dinamizar regiones remotas.
El auge del turismo y la apuesta por el juego
El país ha visto un incremento notable en visitantes, alcanzando los 15.7 millones en el primer semestre de 2025 y proyectándose a 16 millones al cierre del año. Esta tendencia responde a la creciente visibilidad internacional de Kazajistán, gracias a su rica naturaleza, tradiciones ancestrales y mejoras en infraestructura.
La medida, que expande la oferta de casinos más allá de Konaev y la zona de Lake Shchuchye, busca atraer a jugadores no residentes. Aunque el acceso para locales permanece restringido, la regulación regional introduce variaciones en la supervisión.
Se estima que la inversión en infraestructura turística ha superado los 1.2 billones de tenge (aproximadamente 2.49 mil millones de dólares). Se prevé la creación de alrededor de 10,000 empleos, con cada nueva zona de casinos generando unos 500 puestos de trabajo. Los ingresos fiscales podrían oscilar entre 2 y 4 mil millones de tenge anuales (4-8 millones de dólares) por cada establecimiento.
El desarrollo de estos complejos aderezará la economía local. Sin embargo, las autoridades enfatizan que la expansión turística se realiza respetando el patrimonio cultural y la preservación del medio ambiente. Un punto clave: el juego permanece prohibido en zonas sensibles, aquellas con valor histórico, cultural o militar.
La región de Mangistau, con su costa caspiana, y el distrito de Alakol en Zhetysu, ofrecen paisajes contrastantes que atraen a un turismo diferente al masificado. En la alta meseta de Kazajistán oriental, Markakol y el distrito de Zaisan, con sus lagos alpinos y picos imponentes, representan un destino para quienes buscan la tranquilidad. Las carreteras del distrito de Talgar, por su parte, siguen los pasos de antiguos comerciantes, conectando ciudades lejanas.
El crecimiento del sector turístico no solo genera ingresos y empleos, sino que también contribuye a la diversificación económica. La apuesta por el juego, cuidadosamente regulada, se suma a un esfuerzo más amplio por posicionar a Kazajistán como un destino turístico clave en Central Asia. El país busca equilibrar el desarrollo económico con la protección de su herencia natural y cultural. Y con una inversión de 2.49 mil millones de dólares, parece un movimiento apostado a largo plazo.
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