El turismo español apuesta por el gasto, no por las multitudes
Madrid y Barcelona se reinventan: la industria turística española observa un cambio radical. Ya no se trata de atraer a la mayor cantidad de visitantes, sino a aquellos dispuestos a gastar. Un giro que redefine el valor del turismo de lujo y sus implicaciones para la economía local.

El valor del turista se eleva
La métrica ha cambiado. El foco ya no está en el número de pernoctaciones, sino en la capacidad adquisitiva de cada viajero. El turismo de alto valor, aunque representa solo el 3% de los visitantes, genera casi el 20% del gasto total. La cifra habla por sí sola: en 2025, España recibió casi 97 millones de turistas, con un gasto que superó los 135.000 millones de euros, un incremento del 6,8%.
Este cambio se refleja en el comportamiento de los viajeros. Cada turista gasta, de media, alrededor de 177 euros al día –algunos informes apuntan a 225 euros–, una cifra que supera con creces los promedios de años anteriores. Este aumento se debe a la preferencia por alojamientos de lujo, restaurantes de alta cocina y experiencias personalizadas.
La llegada de visitantes de fuera de la Unión Europea es un motor clave de esta transformación. En 2025, superaron los 47 millones, y se proyecta que representen casi la mitad de todos los Viajes el próximo año. Los viajeros de Estados Unidos y China lideran el gasto en compras libres de impuestos, seguidos de cerca por México, con un interés particular en joyería y moda. La clientela británica, aunque numerosa, se distingue por extender sus estancias y aumentar su inversión.
Madrid y Barcelona siguen atrayendo a multitudes, pero la apuesta se centra en un turismo más selecto: hospitalidad discreta, bienestar, y un nuevo tipo de viajero –los
