El mundial 2026: ¿una oportunidad para revitalizar el turismo estadounidense?
La esperanza renace con el Mundial de la FIFA 2026, pero el turismo en Estados Unidos enfrenta un declive preocupante. ¿Podrá el evento deportivo global revertir la tendencia?

¿Puede el mundial reanimar el turismo en ee. uu.?
Los pronósticos eran optimistas. Se anticipaba que el torneo generaría unos 30.000 millones de dólares en beneficios para Estados Unidos, incluyendo un impulso en el empleo y el gasto en hoteles, restaurantes, transporte y entretenimiento. Sin embargo, los datos recientes revelan una realidad distinta: las llegadas de turistas a EE. UU. disminuyeron un 5,4% hasta noviembre de 2025, una caída singular en comparación con otras naciones importantes.
La situación es particularmente crítica en Canadá, donde el descenso en el número de visitantes ha sido alarmante, con una pérdida de aproximadamente cuatro millones de personas desde 2024. Cambios en las políticas migratorias, medidas comerciales y comentarios públicos hostiles han contribuido a esta disminución, generando incertidumbre entre los potenciales viajeros.
Las consecuencias se hacen sentir en el sector hotelero. Las pérdidas alcanzan los 6.700 millones de dólares en 2025, según la American Hotel and Lodging Association. Las habitaciones vacías se acumulan, y los precios se ajustan en un intento desesperado por atraer a los visitantes. Trabajadores del sector, como los que se dedican a la limpieza de habitaciones en el Bellagio, expresan su preocupación por la precariedad laboral.
La FIFA estima que alrededor de 30 millones de personas podrían llegar a Estados Unidos para presenciar el torneo, con 7 millones llenando los estadios. Ese flujo masivo representa una oportunidad para impulsar la economía local, especialmente en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Atlanta, Dallas, Houston, Miami, Filadelfia y Seattle, que albergarán partidos.
El gasto de los turistas internacionales suele ser significativamente mayor que el de los visitantes locales. Este factor podría compensar las preocupaciones económicas y restaurar la imagen de Estados Unidos como destino atractivo. Sin embargo, persisten obstáculos: la crisis en Oriente Medio, las dificultades en los cruces fronterizos y las tensiones políticas dificultan la llegada de visitantes.
Mientras algunos propietarios de hoteles permanecen en silencio, temerosos de posibles represalias, otros ven el Mundial como un punto de inflexión. La concentración de partidos en múltiples ciudades podría generar un impacto económico más amplio y duradero que los beneficios inmediatos. La pasión de los aficionados, a menudo más fuerte que las preocupaciones políticas, podría impulsar las asistencias a los partidos.
Si el evento deportivo logra superar estas barreras, no solo se revitalizará el turismo, sino que también se podría fortalecer la posición de Estados Unidos como destino global. La recuperación del sector hotelero, con la reactivación de más de dos millones de empleos, sería un claro indicador de éxito.
La magnitud del desafío es innegable. El Mundial de 2026 representa una prueba de fuego para la capacidad de Estados Unidos de atraer y recibir a visitantes internacionales, y su éxito o fracaso tendrá repercusiones que van más allá de los campos de fútbol.
