Isom evita pronunciarse sobre posible alianza con alaska airlines
El CEO de American Airlines, Robert Isom, se mostró evasivo el jueves ante las preguntas sobre una potencial expansión de la colaboración con Alaska Airlines, a pesar de las especulaciones generadas por un informe de Bloomberg.
La estrategia de american, lejos de ser clara
Isom, tras una rueda de prensa donde respondió a preguntas de analistas y medios, reiteró la disposición de American a explorar más asociaciones, pero circunscribió sus comentarios a la idea de que la aerolínea siempre ha defendido su independencia. “Sé que han sido muy independientes”, afirmó, añadiendo que “contamos con interés en hacer más con Alaska en el futuro”.
La empresa, que ya mantiene un acuerdo de códigos compartidos y una alianza de lealtad que permite a los miembros de AAdvantage y Atmos acumular y canjear puntos en las dos compañías, no ha detallado los pasos a seguir. Se especula con una posible joint venture, coordinando horarios y precios en determinados mercados, aunque esto requeriría la aprobación de las autoridades antimonopolio.
Un futuro incierto en el oneworld
Si bien Isom descartó rotundamente una fusión con Alaska Airlines, destacando el enfoque de American en su propio crecimiento, señaló que la compañía está “a la vanguardia” de cualquier oportunidad de asociación o adquisición. Alaska Airlines, por su parte, finaliza su integración con Hawaiian Airlines, superando una importante etapa en la migración de su sistema de reservas (PSS).
El aumento de los costes del combustible ha disparado las conversaciones sobre consolidación en la industria aérea. El CEO de United Airlines, Scott Kirby, incluso ha planteado la posibilidad de una fusión con American a funcionarios de Washington. JetBlue, por su lado, estaría explorando opciones de venta. Y Spirit Airlines, en proceso de reestructuración, podría recibir un rescate del gobierno de Trump para evitar el colapso.
“Una fusión entre American y United sería anti-competitiva y perjudicial para los pasajeros”, zanjó Isom, utilizando una metáfora contundente: “Vamos a ser compañeros de piso, pero no nos casaremos”. La última ola de fusiones del sector, tras el boom de los precios del combustible en 2008, dejó marcas imborrables en el mapa de la aviación, con la creación de alianzas estratégicas como las que unen a American con British Airways o Iberia.
Ed Bastian, CEO de Delta, advirtió recientemente sobre la posibilidad de una “reforma estructural significativa” impulsada por el aumento de los costes de combustible. La reciente adquisición de Sun Country por parte de Allegiant Air, con la aprobación de las autoridades reguladoras, anticipa este movimiento. El precio de la aviación, sin embargo, se mantiene en alza, impulsado por la demanda post-pandemia.
La batalla por chicago
La rivalidad entre American y United, centrada en su ‘hub’ en el Aeropuerto Internacional de Chicago O’Hare (ORD), se intensifica. Isom no duda en señalar que ambas aerolíneas “compartirán el mismo espacio”, pero enfatiza que no buscan una alianza matrimonial. La competencia por el control de Chicago es, sin duda, una de las claves para el futuro de la aviación estadounidense.
