El cairo se sumerge en la oscuridad: egipto reduce horarios para ahorrar energía
A partir de las nueve de la noche, las luces se apagan, las persianas bajan y el bullicio de El Cairo se atenúa. El gobierno egipcio ha impuesto restricciones drásticas en el horario de apertura de comercios y Negocios, una medida desesperada ante el alza descontrolada de los precios del combustible, un efecto colateral directo del conflicto en Irán.
Una medida sin precedentes para contener la crisis
La decisión, que entrará en vigor durante un mes, busca contener el consumo de energía y, según el Primer Ministro Mostafa Madbouly, reducir el tráfico nocturno. La cifra habla por sí sola: una disminución del consumo de gasolina estimada en un porcentaje considerable cada noche. Pero hay un detalle que preocupa a muchos: esta medida impacta de lleno en el tejido económico del país, especialmente en los pequeños Negocios y en el sector turístico.
Egipto, dependiente en gran medida del gas natural para su producción de energía, se enfrenta a un incremento exponencial de los costes. La tensión en Oriente Medio, lejos de amainar, ha disparado los precios, obligando al gobierno a tomar medidas urgentes. La estrategia, aunque aparentemente lógica en términos de eficiencia energética, tiene consecuencias directas en la vida diaria de millones de egipcios.

El turismo, una joya en peligro
Mientras que las zonas turísticas se mantienen exentas de las nuevas restricciones, la incertidumbre ya se cierne sobre el sector. El año pasado, Egipto bató récords de turismo, recibiendo a 19 millones de visitantes, una cifra que representa un pilar fundamental de la economía nacional. Pero los datos preliminares tras el conflicto con Irán son desalentadores. La situación en países vecinos como Jordania, asediado por alertas de misiles, es un claro reflejo de la fragilidad del sector.
Diyaa Masoud, propietario de un puesto de falafel que emplea a cuarenta personas, lo expresa con amargura: "Mis ventas se han desplomado entre un tercio y casi la mitad. No sé cómo vamos a sobrevivir". Su testimonio es el de miles de pequeños empresarios que ven cómo sus ingresos se desvanecen a medida que la actividad económica se reduce al mínimo.
Las familias, ya luchando por llegar a fin de mes, ven cómo sus ingresos se reducen aún más. La reducción del horario laboral implica menos horas de trabajo y, por ende, menos salario. Una cebolla a la vez, los egipcios ajustan sus gastos, recortando incluso la mitad de sus habituales sándwiches, un símbolo de la austeridad que se impone.
Los expertos advierten que un mes puede ser un parpadeo en el calendario, pero las semanas que se avecinan podrían prolongar la crisis. El conflicto en el Estrecho de Ormuz, con sus implicaciones en el suministro energético, sigue tensando las economías de Egipto y Jordania. El silencio que se cierne sobre Petra, la ciudad excavada en la roca, antaño vibrante con el paso de turistas, es un presagio inquietante de tiempos más difíciles. La esperanza, por ahora, es un espejismo en el horizonte.
