El declive de los comercios locales en italia: ¿un cambio de siglo?

Casi 156.000 pequeños comercios y vendedores ambulantes han desaparecido en Italia desde 2012, una cifra que podría duplicarse para 2025. Este éxodo, revelado por un estudio de Confcommercio, representa el 25% del cierre de establecimientos tradicionales y symptomatiza una profunda transformación en el tejido comercial del país.

El auge de lo digital y el turismo reconfiguran el comercio urbano

El auge de lo digital y el turismo reconfiguran el comercio urbano

La desaparición de tiendas, especialmente aquellas que vendían periódicos, ropa y calzado, es más pronunciada en el norte de Italia. Mientras que las ventas generales han crecido un 14,4% entre 2015 y 2025, los comercios tradicionales en las zonas más pequeñas no han experimentado el mismo crecimiento. En contraposición, las compras online han experimentado un desplome del 187% en el mismo periodo, pasando de 31.400 millones de euros en 2019 a 62.300 millones en 2025.

El sector hotelero y de restauración han experimentado un crecimiento significativo, con un aumento del 19% y del 35% respectivamente. Pero el verdadero protagonista es el alojamiento a corto plazo, impulsado por plataformas como Airbnb, que ha crecido un 184,4% desde 2012. En los distritos históricos del sur, los alquileres turísticos han multiplicado por cuatro su número.

La estructura de las empresas también se ha transformado. Las empresas con sede en el extranjero han aumentado en un 134.000, generando alrededor de 194.000 empleos, aunque con menos personal por empresa. En cambio, las empresas italianas han reducido su número en 290.000, pero las que permanecen han aumentado su tamaño, pasando de 2,4 a 3 empleados por empresa. Este cambio hacia una estructura más formal, con un aumento de las empresas que ocupan espacios comerciales (de 9% a 17%) y del sector hotelero y de restauración (de 14,2% a 30,6%), refleja una adaptación a las nuevas condiciones del mercado.

La situación es desigual. Si bien el sur de Italia ha visto un aumento del turismo, el norte ha sufrido un declive en la actividad comercial. Las ciudades italianas están viendo cómo los mercados tradicionales se transforman en destinos turísticos impulsados por las tendencias digitales. Los comercios de barrio, sin embargo, se debilitan, lo que amenaza la cohesión social.

Las farmacias y las tiendas de informática y telefónica son una excepción, registrando aumentos del 9,8% y del 7,9% respectivamente. Un cambio en las costumbres, la digitalización y la llegada de turistas están redefiniendo el espacio urbano italiano. La supervivencia de los comercios tradicionales dependerá de la capacidad de adaptación y de la implementación de políticas que los respalden.

La cifra habla por sí sola: 156.000 comercios desaparecidos. Un número que no es solo económico, sino social. La pérdida de estos espacios es la pérdida de memoria, de identidad, de la vida cotidiana.